lunes, 26 de abril de 2010

yo soy generación X (13 años después una respuesta a José Manuel Valenzuela)

En ese entonces no sabíamos muy bien por qué, pero en verdad nos ocupaba el desencanto, el desconcierto absoluto, la utopía se caía a pedazos frente a nosotros, el mundo era un lugar hostil con una ausencia casi total de futuro, los motivos comunes, las grandes causas, estaban perdidas, nuestros mayores se rindieron ante las evidencias de un mundo peor, y nosotros lo recibimos con una mueca de desprecio y una pretensión total de desapego, y lo que se leyó como cinismo individualista, no era más que una vuelta a nosotros mismos, una mirada larga en el espejo que supuso una batalla interna y feroz contra la desdicha, un reproche a esa falta de efectividad de la filosofía de paz y amor, seguida por ese fracaso rotundo que fue la ingenuidad de irse a la guerra para aprender a hacer la paz. Y en el medio nosotros, asistiendo a la ruptura total de nuestro tejido, al autoexterminio de los jóvenes vecinos, promovido por unos adultos abusadores, incapaces de protegernos a todos, a los vecinos y a nosotros, del desastre.

Ahora somos adultos, nos hemos unido al "enemigo", es nuestra tarea entonces encontrar qué es lo que subyace a la "apatía" de nuestros jóvenes, a su dispersión en el espacio, en la música que parece el único lugar común, en sus cuerpos, en sus evasiones del mundo, en sus preguntas, en su euforia y su tristeza, en sus silencios. Menuda tarea¡

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