jueves, 22 de abril de 2010

por qué estoy aquí

En una sociedad como la colombiana, con un Estado dedicado principalmente a librar la guerra contra la guerrilla y el narcotráfico, donde las ONGS han denunciado más de 4 millones de desplazados forzados y el Proceso de Justicia y Paz, por el cual se desmovilizaron los grupos paramilitares, no alcanza el objetivo de verdad, justicia y reparación para las víctimas. En una ciudad como Medellín con un nivel de desempleo hasta del 18%, y tan solo un promedio de 3.4. m2 de espacio público por habitante, los jóvenes son la población más vulnerable. Para la mayoría de ellos los años de juventud son la época del debate diario entre la educación y la guerra, entre los embarazos adolescentes y el maltrato, entre el arte y la violencia. Los jóvenes pertenecientes a las clases más privilegiadas también se tienen que enfrentar a una sociedad conservadora que difícilmente entiende y atiende las nuevas expresiones de las culturas juveniles. Así, el potencial de la juventud, su capacidad de crear nuevas formas de relacionarnos, de construir salidas, se reduce a pocos años, los jóvenes de Medellín dejan muy pronto de ser jóvenes, sin haberse primero explorado en todas sus dimensiones, sin haber tenido la posibilidad de “cambiar el mundo” antes de tener que ajustarse a él.

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